Fue un auténtico "fantasma de la ópera": Blanco
como el papel, apareciendo y desapareciendo fugazmente del escenario y
manteniendo en vilo a toda la prensa...en otras palabras que con Camilo
Sesto llegó la polémica.
Quiso imponerse y lo logró. Dejar bien claro que su imagen es suya y
que él la lleva como quiere. Como le sale del alma. Y aunque más de uno
esperábamos verle entrar al escenario con una capa negra y la sangre
chorreando por la cara...nos quedamos con las ganas. Impecable, de sport
riguroso, el cantante –seguro de sí mismo y más dicharachero que nunca-
mostró a la prensa su particular versión de "El fantasma de la
Ópera"....¡que vaya si trajo cola!

Aunque, al principio, todo fue un lío descomunal, paso a paso, os
contamos lo que realmente sucedió intentando ser claros .
A pesar de que Andrew Lloy Weber, propietario de los derechos de la
obra le negó su cesión de forma tajante, Camilo, en lo que él llamó "una
audición privada, -tómenlo como si les hubiera invitado al salón de mi
casa-", presentó su versión, en castellano, sobre el musical original de
Gaston Leroux que desde 1986, se exhibe en Londres
ininterrumpidamente.
"¿Porqué lo hago?" dijo con cara de no haber roto jamás un plato..."soy
como un niño caprichoso que quiere mostrar su juguete". Sus palabras
cruzaron la sala y se dirigieron también al abogado y al notario que se
encontraban en la allí para levantar acta de todo lo que sucediese para
asegurarse de que el cantante no incurriera en actos ilegales respecto a
la obra musical.
Eso no fue todo, Camilo se rió de su enfermedad
repitiendo: "todos los días me inventan algo...ya estoy
acostumbrado...-¿Creen que alguien con mala salud puede montar estos
tinglados?-" y bromeó sobre la posibilidad de que una mano angelical, le
donara un hígado para ser transplantado. "¡Qué asco!" se apresuró a decir.
¡Si me quieren mandar eso, les pido por favor que esté bien lavado para
poderlo comer encebollado!".